En seminario organizado por CORMA y la Universidad Mayor de Temuco, experto contó las claves del éxito de Medellín que hoy está catalogada como una de las ciudades con mejor manejo y protección de arbolado urbano del mundo, mejorando la calidad de vida de sus habitantes y disminuyendo la contaminación.

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La planificación de las ciudades es el concepto que más se repitió en el seminario “El Rol del Arbolado Urbano, Oportunidades y Desafíos”, encuentro internacional que se llevó a cabo en la Universidad Mayor de Temuco, donde Mauricio Jaramillo, ingeniero forestal colombiano y experto en arboles urbanos fue su principal expositor, demostrando que, con ganas, trabajo y colaboración, las ciudades pueden mejorar la calidad de vida de sus habitantes y la protección del medio ambiente.

Durante años, los municipios y ciudadanos han visto -y en algunos casos siguen viendo- los árboles en las ciudades sólo como parte del trabajo de hermosamiento de una ciudad, sin tener en consideración los beneficios sociales y ambientales que entregan a la comunidad.

Marcelo Bonnefoy, gerente de CORMA Araucanía, gremio patrocinador del encuentro y promotor de la buena arborización de las ciudades, señala que el objetivo principal del seminario fue “·entregar a los municipios las herramientas para hacer las cosas bien en materia de arbolado urbano. Porque aquí no hay una planificación de qué especies conviene plantar, dónde hay que instalarlas, cuál es el manejo del suelo que hay que hacer, cuál es el manejo que hay que darles a los árboles, etc. El arbolado urbano es una herramienta fundamental para el buen vivir en una ciudad.”

Agrega que esta dimensión adquiere mayor relevancia “en el contexto actual donde estamos con altos índices de CO2. El árbol es una máquina perfecta, porque captura CO2 liberando oxígeno, después vendría el hermosamiento. También capta agua ayudando a la infiltración del agua en el suelo, produce sombra, produce espacios para la recreación, disminuye el ozono, y así mejora fundamentalmente la calidad de vida de las personas”, subraya.

El ejemplo de Medellín

A fines de los años ‘70 y mediados de los ‘80, los expertos ligados al área ambiental de Medellín comenzaron a estudiar como reestructurar la ciudad. Los altos índices de contaminación, las pocas áreas verdes y la fuerte industrialización que azotaba la zona, estaban afectando duramente la calidad de vida de los habitantes.

Lo bueno asegura el ingeniero colombiano Mauricio Jaramillo, es que hubo autoridades interesadas en el tema y se trabajó en esta planificación. “Empezamos con simposios y charlas donde decíamos que Medellín se debía repensar, porque íbamos a llegar a una ciudad no funcional y comenzamos a cambiar los esquemas. Cambiando primero el concepto de ciudad industrial, a ciudad de servicios. Atacamos el mal de la movilidad, replanteando los sistemas de transportes”.

Agregó que en paralelo “nos dimos cuenta de que había pocas áreas verdes, comenzamos a ver potencialidades de cerros tutelares y sectores donde había fauna protegida con afluentes de agua. El municipio compró todo el patrón hídrico del río Medellín, para protegerla, hacer una serie de conexiones y funcionar la infraestructura verde que conocemos hoy”.

La idea, asegura el experto, fue recuperar el cauce de todas las quebradas, mejorando los índices de espacios verdes y una mejor calidad del arbolado urbano. Ya en los ‘90 se realizó también una gran plantación de árboles y se tomaron medidas compensatorias que permitieron mejorar la cantidad de áreas protegidas.

“Si usted quiere botar un árbol en Medellín, tiene que valorar el árbol dependiendo de su valor ecológico, y a partir de ahí usted debe compensar pagando a un fondo verde, que reúne capital para comprar espacios para hacer nuevos parques o para hacer otras labores de investigación o mantenimiento de áreas verdes existentes”, afirma Mauricio Jaramillo.

El rol del arbolado urbano

Erika Álvarez, directora del centro tecnológico territorio mayor de la Universidad Mayor, organizadores del encuentro, afirma que el arbolado urbano se vuelve más relevante en el país. “En 85% de la población de Chile vive en la ciudad y el tema del cambio climático vuelve urgente generar nuevas adaptaciones urbanas. Hoy día demostramos que no se necesita tanto dinero, sino un cambio de conducta. Lo que hizo Medellín si bien fue una política pública, demuestra cómo, de igual forma, ocuparon muchas soluciones simples y en general se ve que fue más voluntad que recursos.”

Por ello, mira entusiasmada la activa participación en el encuentro de los encargados de las áreas ambientales de los municipios de Temuco, Padre las Casas, Collipulli o Purén y entidades públicas como CONAF o MINVU.

Bernardo Rojas, del departamento de ornato de la Municipalidad de Temuco, apunta a que la ciudad está pensando en desarrollar un plan en esta materia, principalmente por los índices de contaminación y la preocupación que han manifestado por el cuidado de los árboles la ciudadanía. “Hoy día vemos que los jóvenes, están preocupados pero todavía falta mucha educación, sobre todo hoy que estamos con altos índices de contaminación. Pero creemos que vamos en buen camino.”