ESCRITO POR :   Eugenio Rodríguez

            Creo que se equivocan quienes apuestan por una universidad para Rengo. En este mismo instante somos testigos de las penurias que sufren muchas familias que creyeron en universidades de poca solvencia académica y que más bien buscaban hacer negocio con los sueños de la gente. ¿Puede una universidad prestigiosa como es la De Concepción, darle seguridades a los jóvenes que no pudieron matricularse en una institución de nombre? ¿Dónde están los académicos que le van a dar solidez y prestigio a la nueva institución?

            No; la iniciativa está condenada al fracaso. Lo que Rengo tiene que buscar es la creación de un instituto que forme a los egresados de la educación media humanista y técnica, y a los trabajadores que deseen perfeccionarse y escalar en sus labores, en carreras que apunten a lo que se requiere en la ciudad y la zona. Debemos vencer el prejuicio de que solamente la universidad nos asegura prestigio y porvenir. Vean como los buenos institutos profesionales se llenan de estudiantes que al cabo de pocos años, y pagando menos por su formación, encuentran trabajo y hacen carrera allí donde las empresas, los comercios y los talleres los acogen sin inconvenientes.

            La gran frustración renguina es lo de la Universidad de Valparaíso, un proyecto que no fue bien pensado acá en el Puerto por la rectoría de ese tiempo. Y ahí está el edificio, abandonado, con los vidrios rotos y llenándose de polvo. Por eso las autoridades locales y regionales tienen que mirar en otra dirección y buscar el saneamiento de esa propiedad para darle un fin positivo. Si el edificio sirve para que funcione allí un instituto profesional, buscar la fórmula para que una entidad de aquéllas lo tome en comodato o lo adquiera. O, como sea, darle un destino.

            Sugiero que, paralelamente, se converse con los directivos del Duoc-UC, con los de Inacap u otras instituciones de ese tipo, que tienen experiencia y recursos, para que evalúen la posibilidad de instalarse en el hoy abandonado edificio o elaboren una iniciativa en lugar cercano, en un edificio nuevo, con las características que ellos requieren (porque no cualquier construcción sirve para un instituto técnico, donde se deben instalar maquinarias, equipos y aparatos de los más diversos tipos).

            Propongo que el Concejo Municipal cree una comisión –o como se llame– que se aboque especialmente a lo sugerido en esta columna. Si los intereses de la Universidad de Concepción no coinciden con lo que aquí se propone, las conversaciones con ellos –o lo que haya habido– deben terminarse, para evitar el autoengaño. Olvidémonos de la “Universidad de Rengo” y pongámonos ahora mismo a trabajar para conseguir que el que se instale en la comuna sea uno de estos institutos. Los jóvenes lo van a agradecer; los trabajadores que desean perfeccionarse lo van a agradecer.