grabado1En la vecina localidad de Rosario en la comuna de Rengo, este Lunes 24 de junio, en que se  celebra a todos los que llevan el nombre de Juan, en el centro cultural de esa localidad revivirán los mitos y leyendas que hay en torno a las festividades de San Juan.

Esta idea nace con la intención de entregar a las nuevas generaciones lo que ha sido tradicional dentro de la creencia y religiosidad popular.

Para esto se han invitado  a grupos de adultos mayores, junto a su descendencia vale decir hijos nietos, bisnietos, para compartir  en torno a un brasero  un mate amargo, e  historias que los mayores traspasaran a las nuevas generaciones en relación a la tradicional noche de San Juan.

La actividad comenzara a las 15: horas de Este Lunes 24 y es organizada por el centro cultural y la Biblioteca de la localidad de Rosario.

Historia y Costumbres

La festividad de San Juan Bautista es el día 24 de Junio, (muy cercano al solsticio de verano, alrededor del 21 de junio), en España es una festividad de celebración múltiple en muchos pueblos, incluso es sacada su figura en procesión en algunos lugares.

Muchos son los rituales propios de la noche de San Juan, la víspera del 24 de Junio, pero todos giran en torno al ensalzamiento del fuego. De hecho, este es el festival del fuego por antonomasia, el rey de los festivales del fuego hasta el extremo de que el culto pagano del fuego y las hogueras, se han conservado más que en otras fiestas, y la costumbre popular ha mantenido su práctica incluso dentro del mismo cristianismo, aunque éste no ha podido dar una explicación religiosa convincente de dicho hábito. El gran protagonista de la Noche de San Juan es el fuego, cuyo fin no sólo es rendir tributo al sol, sino también purificar los pecados del hombre. Antiguamente se realizaban fogatas reducidas en las que se calentaban papas o batatas, que luego eran ofrecidas a los asistentes para así asegurarles alimento suficiente durante todo el año. También se arrojaban a las llamas ropas viejas, papeles, y cualquier objeto que representara un mal recuerdo, y así se exorcizaban los malos sucesos de los doce meses anteriores.

Otra costumbre relacionada con la Noche de San Juan es la caminata sobre el fuego. Los devotos preparan caminos de brasas de dos metros de largo por un metro de ancho y caminan descalzos sobre ellos sin sufrir daños. La celebración es acompañada con bailes, comidas y bebidas.

Realmente la noche del solsticio es la del 21 de Junio aunque la Iglesia la ha adaptado a la festividad de San Juan.

Muchas son las creencias que se relacionan con esta mágica noche, e incontables las tradiciones con las que se la celebra, entre las que podemos destacar las siguientes:

Según se cree, en el exacto momento en que el sol ilumina el amanecer del día 24, las aguas de fuentes y arroyos están dotadas de poderes especiales para curar y brindar protección a la gente.

Quien se baña en el rocío que cae esa noche quedará protegido durante todo el año.

Meterse desnudo y de espaldas al mar, mirando la luna, permitirá a quien lo haga obrar ciertos prodigios.

Quien se coloca debajo de una higuera con una guitarra en sus manos puede aprender a tocarla de forma inmediata.

Los solteros y solteras que al comenzar el 24 se asomen por la ventana de su casa verán pasar al amor de su vida.

Si se quema un papel donde se haya escrito aquello que se quiera olvidar, se puede lograr bienestar por todo el año.

Si una mujer se mira desnuda y de espaldas en un espejo, a media noche y con la luz de una vela, verá el momento de su muerte.

Quien madrugue el día 24 no pasará sueño el resto del año.

 “Ya con esto no más digo,

Florcita de primavera.

En la noche de San Juan

Se ve la flor de la higuera;

se ven las riquezas buenas,

como Dios las facilita,

la mañana de San Juan,

hasta el agua está bendita. “

Entre las tradiciones de esta noche que han desaparecido en Chile, figuraba la de salir a las puertas de las casas y coger al primer transeúnte e invi­tarlo a pasar y hacerlo que participara del jolgorio como un Juan más, agregado al que se estaba celebrando.

a.  Si al morir la última campanada de las doce un joven o una niña se asoma a la ventana, verá pasar a su novio en persona.

b. Se echa esperma o plomo derretido en una fuente de agua fría y, según la forma que adopte al enfriarse en el agua, surgirá la suerte del experimentador. Las figuras que se forman hablan de vida, muerte, etc.

c.  Dícese que en esta noche, cualquier mortal lee en la yema de un huevo, vaciado en un vaso, la suerte que le reserva el porvenir.

d. Se colocan cinco platos sobre una mesa, cada uno con un contenido distin­to: porotos, garbanzos, lentejas, maíz y una castaña. Al sonar la última campana­da de las doce de la noche, una sola persona o cinco amigas deben dar tres vuel­tas sobre sí mismas, alargar la mano derecha en dirección al centro de la mesa y apoderarse del plato que hubiere quedado a su frente. La que atrape el plato con la castaña verá satisfechos sus íntimos deseos en el curso del año.

e.  Tres papas se colocan debajo del catre: una con toda la cascara, otra a me­dio mondar y la tercera totalmente mondada. A la mañana siguiente, cerrados los ojos, se sacan. El peligro está en extraer la que está totalmente pelada, pues esto indica que hay que quedarse para vestir santos.

f.  Frente a un espejo cubierto con un género blanco se coloca un lavatorio con agua y al lado del lavatorio, dos velas encendidas. Frente al lavatorio, entre las dos velas, el consultante, el que verá una serie de visiones en el agua a las doce cabales.

g. Si una soltera se asoma a una fuente en la madrugada de ese día, verá refle­jarse en el agua, al lado de la suya, la imagen del futuro compañero de su vida.

h. Justo a la medianoche se derrama tinta sobre una hoja de papel y luego se dobla y redobla. A la mañana siguiente se abren los dobleces y se interpretan los estampados de la tinta.

La Higuera de San Juan.

La higuera florece únicamente la víspera de San Juan a las doce en punto de la noche, y la flor no dura sino algunos instantes. El que la toma, enriquece y es feliz. Pero no es fácil tomarla, porque se requiere valor y serenidad. Como sólo florecen las ramas más altas, hay que subirse al árbol y ase­gurarse bien; porque cuando se acercan las doce se oyen bufidos, berridos, ladri­dos, maullidos y otros gritos espantosos, y se ven diablos que amenazan rasguñar y serpientes que intentan morder, y arañas grandes peludas, que insinúan picar.

Pero no muerden, pican ni rasguñan ni le hacen nada al que no tiene miedo, y además eso dura poco; pues de repente todo desaparece y no queda otra cosa que las ramas del árbol cubiertas de flores blancas que son una bendición. Hay que tomar una sola, la más hermosa, ponérsela en el pecho entre carne y camisa y bajar después con toda tranquilidad. Y no hay que tocarla ni mirarla, ni contar a nadie que se la ha tomado.

Al otro día, ha desaparecido la flor, pero queda la suerte: si es mujer, un buen casamiento con hombre rico; si es hombre, buenos negocios; es decir, en ambos casos la fortuna y la felicidad.

Entre las flores que dan satisfacción y que nacen esta noche, al filo de las doce, está la flor de la higuera. Quien la logra coger tiene el mundo a sus plantas.

Pero acontece que muchos al verla se vuelven locos o quedan mudos. La flor del ajo emerge de un diente de ajo que se entierra a medianoche y si está de Dios amanece florido al día siguiente. Esta flor tiene los poderes de la rueda de la for­tuna o es tan eficaz como la de la higuera. La flor del agua, cuya posesión da la felicidad, se forma de la primera capa de agua sobre la cual ha caído la bendición del Bautista. Y como el rocío también está bendito esta noche por la Virgen, re­sulta que esta flor da salud y vida.

Se asegura que la Noche de San Juan, las Tres Pascualas emergen a la superficie de la laguna en que permanecen encantadas. Se dice que cantan y lloran, y que otras veces aparecen peinándose sus hermosos cabellos con un peine de oro. La base de esta leyenda es que tres niñas de nombre Pascuala se lanzaron a nadar en una laguna, llevando una pena en el alma, y ahí quedaron presas de un encanta­miento. Todos afirman que estas tres muchachas, con el corazón herido por cau­sas sentimentales, sepultaron sus cuerpos en el lago penquista (de Concepción), con el pensamiento fijo en el hombre que las había desdeñado.

Se dice que esta noche se puede aprender a tocar la guitarra divinamente, sin maestro y sin método. Basta colocarse bajo una higuera, el árbol donde se ahor­có Judas, con una guitarra en los brazos y justo a las doce un ser misterioso le cogerá las manos y se las pondrá sobre las cuerdas. Y esto bastará para quedar convertido en un eximio guitarrista.

Don Aurelio Díaz Meza (1879-1933), que fue tan entendido en asuntos de la Colonia, dice que la india Catalina Erazo (1592-1635), que fue a morir a manos de la Inquisición, por manitreos en esta noche de San Juan, era proveedora de varias fórmulas para hacerse invisible.

Fuente: historias y mitos de Chile