Cada uno de los miembros de la comunidad, renovada desde marzo de 2020, llegó con sus diversas expectativas, como diferentes son los religiosos Miguel Fuentealba, Nelson Egaña, Mauricio Riquelme y Ramón Gutiérrez. El único sobreviviente de la comunidad anterior es Esteban Monsalves, que las oficia de superior y párroco. Los otros cuatro hermanos venidos de Lota, Riobamba y Lourdes de Santiago fueron invitados a integrarse en Rengo por tres años, por lo menos. “Para ordenar los cambios de religiosos”, creímos entender…  Y, como dicen en alguna parte de Andalucía “vamos allá o p´alante”.

La comunidad partió gozosa con sus ritos propios, el más importante: Capítulo local en el que se repartieron tareas y servicios.

Luego salimos a la vida y tuvimos una prudente mirada y visitas a los puestos que en la Plaza de Armas de la ciudad se instalaron para la fiesta de la vendimia en su versión 2020.  Bonito el ambiente y sabrosos los mostos…

Y se nos “acabó la fiesta” y se nos frenaron los sueños apostólicos…  Incluso comenzamos a usar implementos extraños y el lenguaje se nos llenó de palabrejas: la primera y que nos causó, por lo menos a mí, un enredo COVID19 y estábamos en 2020… Además, mi primer y único servicio apostólico en una comunidad parroquial fue nada menos que en la Villa del Cóbil, por el sonido se podía confundir con COVID. Enseguida se instalaron palabras tan agringadas como delivery que en castellano es entrega. Y como en un curso intensivo agregamos a nuestro lenguaje positividad, telemática, zoom, coronavirus, PCR, desescalada, mascarilla, alcohol gel, nueva normalidad, confinamiento, cuarentena (1). Y comenzamos con cuarentenas de 14 días… Todavía no tenemos decenas de siete…

El fin de esta nota es dejar constancia de las tareas solidarias y apostólicas de la Comunidad Asuncionista de Rengo en los años 2020 y comienzos del 2021.

 

El tradicional servicio parroquial de la catequesis

Se vio alterado ante la imposibilidad de realizar reuniones con personas mirándose a la cara o juntas en salones…

Entonces se optó por realizar los encuentros en forma virtual. Y es así como el año 2020 se realizaron, preparados con el nuevo y obligado estilo: 110 bautismos.

Confesiones: unas cuantas tomando todas las medidas de distanciamiento y usando desinfectante antes y después del diálogo con las personas. El sacramento de la penitencia casi desapareció en estos primeros meses.

Primeras comuniones se realizaron varias ceremonias y comulgaron por primera vez 108 personas.

No hubo Confirmaciones.

Se realizaron 4 celebraciones de matrimonios.

Muchas personas recibieron la Unción de los Enfermos en el sector de la parroquia tomando también todas las medidas de seguridad e higiene. Desde el año 2020 no se puede visitar enfermos en el hospital de Rengo. Visita hasta ahora, de unas 45 personas enfermas en sus hogares.

Exequias: se realizan conforme a los protocolos de la diócesis y en lugares abiertos. No ha habido ninguna misa de funerales en el templo parroquial. Hemos tenido, como comunidad, especial dedicación para atender a las familias en la sepultación de sus muertos. También nos han colaborado en los responsos, laicos preparados para liturgias y responsos; la Sra. Laura Ortiz y Carlos Sotelo.

Eucaristía. Los días sábado y domingo se transmitió la santa Misa por “Radio Río Claro”. Todos los días, de martes a domingo también se transmitió vía “streaming de Facebook”, Misioneros Parroquia Santa Ana Rengo.

La oficina parroquial ha atendido en forma intermitente, cuando la autoridad ha permitido salir. La atención del cementerio ha sido normal, aún cuando la entrada de los deudos ha sido restringida, incluso en los funerales.

Nueva cara de la solidaridad…        

Una Iglesia viva y activa como la que peregrina en Rengo, enseguida tomó el pulso a la realidad y, con el seguro concurso de un laico, Arturo Saldes y del cura párroco se lanzó, la comunidad parroquial, a crear las “Cocinas Solidarias”, con un increíble equipo de personas que cocinaban y otras realizaban el delivery. Y con el lema “Manos a la Olla” se dio 13.000 almuerzos durante la época invernal del año 2020. Se beneficiaron chilenos y extranjeros o migrantes, entre ellos haitianos y venezolanos que son numerosos en Rengo. En pesos chilenos, los 13.000 almuerzos, calculados a $ 2.000 c/u, dan la suma de $ 26.000.000.-

También se realizó un servicio fraterno entregando cajas con alimentos no perecibles a 550 familias con aportes de laicos y de la diócesis.

Este ha sido el nuevo rostro de los católicos de Rengo.

Para la navidad 2020 también se entregó a diversas familias una caja con alimentos, algunas cajas fueron regaladas por la Parroquia Nuestra Señora de Los Ángeles (Santiago) y una buena cantidad recolectadas a través de la campaña “Navidad Compartida” en la cual participaron las 23 capillas de la parroquia. Con esta campaña y aportes se llegó a 500 familias

¿De dónde sale la ayuda para este apostolado solidario?

  • De las mismas comunidades y familias de los diferentes sectores parroquiales. Tengamos en cuenta que la parroquia tiene 23 comunidades con personas muy comprometidas.

También se recibe ayuda de algunas empresas e instituciones locales.

Hubo también una ayuda diocesana (CÁRITAS), que consistió en postular a un proyecto de ayuda en alimentos del Gobierno Regional, con un aporte en alimentos de 4 millones de pesos. Estos alimentos se fueron entregando durante el verano y parte de este año a las familias necesitadas.

El Municipio local y otras instancias gubernamentales y políticas no han tomado muy en cuenta el hambre de muchas familias… No hemos tenido campañas oficiales notorias, lo que resulta extraño en un país donde tanto se aprovecha las tragedias para sacar a luz a los políticos y cambiar alimentos y sonrisas por votos. El Municipio de Rengo ha tenido varios conflictos de autoridad durante el año 2020. Eso explica el alicaído servicio a la comunidad.

Seamos justos, también a nivel municipal hubo entrega de cajas con alimentos en torno a la Navidad.

Celebración de la misa en pandemia

Consulto al padre Esteban Monsalves para obtener datos sobre la atención litúrgica, de la parroquia, en este tiempo de pandemia.

Me responde:

“A los fieles laicos hemos llegado de varias formas; a través de las liturgias directas cuando no hemos estado en cuarentena y a través de la plataforma streaming de Facebook.

“La radio Río Claro ha sido fundamental para llegar a las personas que no manejan los equipos digitales y que son un gran porcentaje de fieles, más de un 10 % del total de los feligreses que se unen a nosotros por las ondas de la radio. Desde la segunda semana de marzo de 2020, la radio “Río Claro” hizo la transmisión los días sábado y domingo. También dos semanas santas completas (2020 y 2021)

“Para las fiestas religiosas y patronales, nos hacemos presentes a través de manifestaciones religiosas con las imágenes que recorren las capillas como una forma de cercanía. Otra manera es tener activas y abiertas las capillas para que la gente pueda ir a orar o dejar sus aportes, tanto de dinero como de alimentos no perecibles. No hemos recargado al pueblo fiel y no creyente con excesivas procesiones.

“Hemos decidido utilizar la forma más práctica y básica de trasmisión, el teléfono móvil (celular); no hemos querido integrar cámaras sofisticadas o equipos que puedan hacer compleja las trasmisiones. No podemos, por protocolos, contar con técnicos que puedan manipular los equipos. Para este servicio la parroquia adquirió un teléfono móvil (celular), de buena calidad y un aparato de wifi o wi fi portátil ((tecnología de comunicación inalámbrica), exclusivo para las trasmisiones, como también un conector de trasmisión que permite estar conectados directamente desde los equipos de audio que posee el templo basílica.

“Agradecemos y destacamos la ayuda incondicional de algunos laicos en el manejo de los equipos como en la animación de los cantos en las misas: Luis A. Bustamante G., Soledad Herrera, Lorenzo Carvallo, Alejandra Carvallo, Mario Marchant, Marcos José Gatica, Claudia Argomedo, Sarita Valenzuela y Alicia Bahamondes”.

Otras pandemias: 1918 – 1920 y 1957

Hasta el momento de escribir esta nota no encuentro informes de lo sucedido en Rengo durante la pandemia de la llamada “Gripe Española”.

Los datos generales que me aporta el diario “La Tercera” son los siguientes.

“La Gripe Española mató entre 1918 y 1920 a más de 40 millones de personas en todo el mundo. Se desconoce la cifra exacta de la pandemia que es considerada la más devastadora de la historia. Un siglo después aún no se sabe cuál fue el origen de esta epidemia que no entendía de fronteras ni de clases sociales.

“Aunque algunos investigadores afirman que empezó en Francia en 1916 o en China en 1917, muchos estudios sitúan los primeros casos en la base militar de Fort Riley (EE.UU.) el 4 de marzo de 1918.

“Tras registrarse los primeros casos en Europa la gripe pasó a España. Un país neutral en la I Guerra Mundial que no censuró la publicación de los informes sobre la enfermedad y sus consecuencias a diferencia de los otros países centrados en el conflicto bélico.

“Ser el único país que se hizo eco del problema provocó que la epidemia se conociese como la Gripe Española. Y a pesar de no ser el epicentro, España fue uno de los más afectados con 8 millones de personas infectadas y 300.000 personas fallecidas”.

Otra Pandemia, de la cual me recuerdo muy bien, cuando yo caminaba en mis 11 años, ocurre el año 1957, la Influenza. Tampoco encontré datos de Rengo. No pude pedir informes al hospital local, tengamos en cuenta que solamente el año 1959 se crea el Ministerio de Salud en Chile.

Los orígenes de nuestro sistema de salud pública habría que buscarlos en 1552 cuando por orden del Rey Carlos V, de España, se funda el Hospital San Juan de Dios, primer establecimiento de salud del país.

Pero dejo la historia del sistema de salud nacional para ir a la influenza.

“En el invierno de 1957 un brote de influenza llegó al país a través de un barco estadounidense. Entonces se propagó rápidamente al resto de Chile, donde se cobró la vida de al menos 20 mil personas, en su mayoría niños y adultos mayores. Por entonces, las enfermedades infecciosas eran relativamente comunes en un país que, pese a su historia con pandemias, recién consolidaba su sistema de salud pública y poco a poco mejoraba las condiciones de vida de la población más vulnerable.

“Fue en las serpenteantes calles de Valparaíso donde se corrió la voz. Entre marineros, estibadores y niños vagos. La noticia de la mañana era que la epidemia de influenza había llegado al puerto. Es el 24 de julio de 1957 y la prensa daba cuenta de los primeros casos en la ciudad. Dos días después, las portadas de los periódicos anunciaron los primeros brotes en Santiago. La pandemia no se detendría sino hasta fines de año, y en su punto más alto se cobraría sobre las veinte mil vidas.

“Todo arrancó solo unos meses antes. Entre febrero y marzo de ese año se registraron los primeros casos de la influenza A/H2N2 en China continental. En cosa de semanas el virus se propagó hacia Hong Kong y otras zonas aledañas. En junio se registraron los primeros casos en Europa, y al mes siguiente llegó a la costa del pacífico, Nueva Zelandia y Sudáfrica.

“Precisamente, la pandemia llegó a Chile desde el océano. La introducción del virus pandémico se remonta a un barco de la Marina de los EE. UU desde un puerto estadounidense que se había detenido en Valparaíso. La enfermedad se había detectado en parte de la tripulación. No se tiene certeza del cómo, pero uno de los marineros infectados hizo contacto con la población local. Allí empezó todo. Desde entonces la influenza se difundió, rápida y letal, al resto del país”.

No me puedo resistir a señalar que varias cosas malas nos han llegado de Usamérica.

Las pandemias de la “Gripe Española” y de la “Influenza” nos golpearon fuerte al ser un país con muchas deficiencias.

Las personas mayores, de mi generación, podemos señalar que los hábitos de aseo, la falta de agua potable y alcantarillado eran muy graves por allá por el año 1957. Eso se vivía como fuerte drama en las periferias de las ciudades y pueblos y, en los campos era peor la situación. Por ejemplo, el agua que se bebía era de norias (la más higiénica) y de canales y acequias que contenían todo tipo de desperdicios. De esa agua se bebía. Nuestras abuelas la hervían o la pasaban por rústicos filtros caseros que la dejaban fresca y aparentemente limpia, porque los virus seguían nadando por ahí…

En algunos barrios de la capital y pueblos de la zona central, se podía observar aguas servidas corriendo en pequeñas acequias por las veredas y polvorientas calles, lo mismo que relatan los cronistas de la primera mitad del 1800 en Santiago.

Hasta la época de la influenza la mortalidad infantil en los campos era grande. Y aquí no hablo de informes de enciclopedias o de Wikipedia, solamente lo que recuerdo de mi vida campesina de aquella época. Yo era de familia privilegiada, teníamos noria… Éramos pobres parceleros, no apatronados, un orgullo en ese tiempo.

Termino invitando a los lectores que escriban sus vivencias de este doloroso tiempo de pandemia. Sirve como desahogo y queda como testimonio para quienes vengan, en el futuro, a habitar esta tierra que Dios nos ofrece para ser felices.

Ramón Gutiérrez Pavez, a. a.

Rengo, abril de 2021.

 

  • Como curiosidad, su origen etimológico viene del siglo XIV cuando se estableció que el tiempo óptimo de aislamiento fuesen 40 días.