LLAMADO AL DIÁLOGO Y A LA AMISTAD CÍVICA
Como integrantes de la Comisión Justicia y Paz hacemos un llamado al diálogo y la amistad cívica a todas las
personas de buena voluntad que habitan en nuestro querido país.
A dos meses del plebiscito constitucional, y en el marco de una crisis política, social y económica que afecta
la vida cotidiana de las personas, en especial de los más vulnerables, compartimos nuestra reflexión:
1. El 15 de noviembre se cumplirán 3 años de la firma del Acuerdo por la Paz Social y la nueva Constitución
(15 noviembre de 2019), en el cual los partidos políticos concordaron una salida institucional a la grave crisis
que afectaba al país. Dicho acuerdo se tradujo en un itinerario que terminó por cumplirse el 4 de septiembre
pasado con un plebiscito de salida.
2. Valoramos la participación democrática que se dio tanto en el plebiscito de entrada como en el de salida,
que permitió conocer los deseos de la ciudadanía y sus mandatos. En el primer caso se aprobó por una
amplia mayoría, con voto voluntario, que se redactara una nueva constitución en una Convención
Constitucional, elegida democráticamente para dicho fin. Sin embargo, el texto propuesto por la
Convención Constitucional no logró concitar el consenso necesario para tener una carta magna que
permitiera que la mayoría de los chilenos y chilenas se reconocieran en ella, teniendo como meta el bien
común. Así, fue categóricamente rechazada en el plebiscito del pasado 4 de septiembre, en una votación
inédita, con voto obligatorio, la más masiva de la historia del país.
3. Transcurridos dos meses desde que se realizó el plebiscito de salida, las fuerzas con representación
parlamentaria, no obstante haber acordado espacios de diálogo, aún no han logrado entregar al país una
propuesta de un nuevo itinerario que permita dotar a Chile de un nuevo pacto constitucional, de vocación
mayoritaria y alcance nacional. Estimamos urgente que el diálogo entre los diversos actores políticos pueda
arribar a buen puerto, teniendo en cuenta los deseos y aspiraciones expresados por la ciudadanía respecto
al cambio de la constitución actual, así como el rechazo del texto propuesto por la Convención.
Para sentirse en paz, la ciudadanía necesita percibir entendimiento entre sus representantes y líderes
políticos. Para alcanzar amplios acuerdos, se requiere diálogo y apertura para superar posiciones previas.
Solo así se podrá alcanzar un consenso por el bien común de Chile.
4. En el complejo escenario que enfrentamos, las palabras del Papa Francisco le hacen bien a Chile. Él nos
invita a una “cultura del encuentro”, es decir, a ir más allá de las dialécticas que enfrentan, a conformar un
poliedro de muchas facetas y donde nadie esté descartado. En este sentido, la “cultura del encuentro” es
una posibilidad que se abre al país, en estos momentos y hacia el futuro.
“El poliedro representa una sociedad donde las diferencias conviven complementándose,
enriqueciéndose e iluminándose recíprocamente, aunque esto implique discusiones y
prevenciones. Porque de todos se puede aprender algo, nadie es inservible, nadie es prescindible.”
(Fratelli Tutti, N°215)

Para el Papa esto implica también incluir a las periferias. Integrar a los diferentes es la garantía de una
paz real y sólida. Lo que vale es generar procesos de encuentro, procesos que construyan un pueblo
que sabe recoger las diferencias. Esta idea implica el hábito de reconocer al otro el derecho de ser él
mismo y de ser diferente.
Hoy es el tiempo del entendimiento, de la escucha, del diálogo, con humildad y generosidad. Ponerse
de acuerdo, para avanzar en democracia y respeto a la dignidad de la persona humana. No temer a
escuchar al otro/a, respetuosamente, tratando de entender y de integrar las distintas y legítimas
posiciones que se encuentran en la búsqueda de la verdad y del bien común, sin enjuiciar. Somos parte
de un país diverso y que siempre está cambiando.
5. En Fratelli Tutti el Papa Francisco nos dice también que el “diálogo social” facilita una nueva cultura. Un
país crece cuando sus diversas riquezas culturales dialogan de manera constructiva. Sin embargo, el
desafío es “enfrentar un diálogo abierto y respetuoso, donde se busque alcanzar una síntesis superadora”
(Fratelli Tutti, N°201) entre desencuentros u opiniones diferentes.
En este sentido, el Papa nos pide sostener con respeto las palabras cargadas de verdad.
“La discusión pública, si verdaderamente da espacio a todos y no manipula ni esconde información,
es un permanente estímulo que permite alcanzar más adecuadamente la verdad, o al menos
expresarla mejor. Impide que los diversos sectores se instalen cómodos y autosuficientes en su modo
de ver las cosas y en sus intereses limitados. Pensemos que «las diferencias son creativas, crean
tensión y en la resolución de una tensión está el progreso de la humanidad” (Fratelli Tutti, N° 203)
6. Es clave cuidar las instituciones y nuestra comunidad política, relacionándonos con honestidad y
verdad, sin manipulación de la información o noticias falsas. Solo así tendremos la seguridad para ir
construyendo un futuro en democracia, que nos permita desarrollar nuestras vidas en justicia y paz.
Tenemos la convicción de que los medios de comunicación deben aportar en un proceso de diálogo y de
construcción de país, como igualmente en la educación cívica de la comunidad.
Las redes sociales, por su estructura y aplicación de algoritmos, parcelan y distorsionan el conocimiento de
la realidad y además han contribuido a la falta de diálogo con la divulgación de noticias falsas. Ambos
factores atentan contra la democracia. Invitamos a los Medios de Comunicación y a los usuarios de las redes
sociales a estar alertas y verificar la veracidad de la información que transmiten.
7. Invitamos a las comunidades cristianas y de otras confesiones, a las organizaciones sociales, los partidos
políticos, juntas de vecinos, sindicatos, universidades, ONGs y diversos grupos sociales a conversar sobre
estos contenidos, y a reflexionar cómo cada una y cada uno podemos aportar a la justicia y a la paz en
nuestro país.

La Comisión Nacional Justicia y Paz, es un organismo de la CECh que, desde su identidad laical, busca contribuir a la reflexión y discernimiento de los signos de los tiempos, a la luz del Evangelio y de la Doctrina Social de la Iglesia.

Fuente: Comisión Nacional Justicia y Paz
Santiago, 14-11-2022